Tangalanga y yo

Soy amigo de Tangalanga desde el año 98 aproximadamente. Compartimos muchos momentos juntos, viajes, shows, alegrías y alguna que otra tristeza.

En mi tierna y pelotuda adolescencia escuchaba sus llamadas anhelando conocer a esa voz de hombre respetuoso pero que se le deslizaba alguna que otra palabra soez. Un invierno del 98, trabajando yo en microcentro un compañero de laburo, que se había pedido el día por enfermedad, me llama a la oficina y me dice que en Radio Nacional estaba este Buen Tarufi.

Me puse el saco, caminé unas pocas cuadras hasta donde se encontraba la emisora, entré y dije -Hola que tal, está Tarufeti no? quiero conocerlo. Me hacen esperar y un muchacho dice en el hall -Quien quiere conocer a Tarufeti? Me llevaron al estudio donde estaban al aire y desde el otro lado del vidrio estaba el, “la voz” de tantos años de incógnita y a cara lavada!… me preguntan si me animo a salir al aire… logicamente entré le di la mano y le comenté mi idolatría…

Ahí comenzó una amistad que hasta el día de hoy mantenemos. Cuando yo nací Julio tenía 63 años… pero eso no importa, Tangalanga, o Julio, tiene una especie de edad universal. No me alcanzan las palabras para describir a este tipo, solo hacer mención y confirmar lo que dijo el flaco Spinetta “tener el enorme placer de ver al maravilloso ser humano que esconde.”

Porque Julio, es un tipo simple y agradecido. Un tipo que siempre trata de hacerte reír dejando la enseñanza que con buen humor todo es mas fácil y ese, ese es mi ejemplo a seguir.

Franco Puglisi-Allegra